En el pasado, el fiscal general de Nueva York ha autorizado grabaciones secretas para atrapar al personal de hogares de ancianos sospechoso de maltratar a los pacientes. Del mismo modo, algunas familias, al sospechar que sus seres queridos estaban siendo víctimas de maltrato o negligencia, han tomado cartas en el asunto por su cuenta.
Desde enero, Luisiana se unió a un puñado de estados que legalizan las “cámaras de la abuelita” en hogares de ancianos y centros de vida asistida. Aunque Nueva York no figura entre esos estados, tampoco están prohibidas específicamente. Entonces, ¿se pueden usar o no?
Las «granny cams» son un campo minado legal
Las cámaras ocultas son totalmente legales en la privacidad de tu propio hogar. Puedes vigilar a tus hijos después de la escuela o espiar a tu cuidadora (“cámara de niñera”). Pero la situación es diferente en un hogar de ancianos o en un centro de vida asistida. Hay dos problemas principales con las cámaras en los centros de atención a personas mayores:
- Privacidad – Las cámaras pueden servir como medida disuasiva contra el abuso o como evidencia de maltrato. Pero también significa espiar a tu ser querido en momentos de vulnerabilidad o vergüenza. Aunque tu familiar dé su consentimiento, es posible que su compañero de habitación no lo haga. Además, ser grabado mientras se trabaja afecta la moral y la retención del personal de cuidado.
- Responsabilidad – Los propietarios, administradores y aseguradoras de los centros de atención a personas mayores tienen pocos incentivos para permitir la instalación de cámaras dentro de las habitaciones de los pacientes. Es más probable que una grabación de video sirva como “Prueba A” indicios de abuso o negligencia que refutar demandas infundadas. Si la grabación capta accidentalmente a otro residente o revela ciertos tratamientos médicos, podría infringir las normas de la HIPAA sobre la divulgación de datos de pacientes.
¿Qué dice la ley de Nueva York sobre las «granny cams»?
Diez estados han aprobado leyes que autorizan a los cónyuges y familiares a instalar cámaras de video en las habitaciones de los pacientes de hogares de ancianos o residencias asistidas. Nueva York no legaliza ni prohíbe específicamente las «granny cams».
Nueva York es un estado en el que basta con el consentimiento de una sola de las partes para las leyes de escuchas telefónicas. Las grabaciones secretas son legales siempre y cuando al menos una de las partes esté al tanto. Pero eso solo se aplica a las llamadas telefónicas o a las grabaciones de audio, no a las cámaras ocultas. Lo cual deja a las «granny cams» en un limbo.
Si decides instalar una cámara en la habitación de tu ser querido, tal vez sea buena idea:
- Informa al centro de que vas a instalar la cámara. Algunos centros prohíben expresamente las «granny cams».
- Obtén el consentimiento por escrito de tus compañeros de cuarto.
- Coloca un letrero que indique al personal y a los visitantes que el lugar cuenta con vigilancia por video. La mera presencia de una cámara es un poderoso elemento disuasorio.
Si te niegan el permiso, la otra opción es notificar al centro y comunicarte con las autoridades estatales si sospechas que hay un caso de abuso. Los hogares de ancianos tienen la obligación de reportar e investigar las denuncias, y las autoridades policiales pueden autorizar la vigilancia para sorprender a los infractores en el acto.
Las cámaras son solo una herramienta más para combatir el maltrato a las personas mayores
No todos los casos de maltrato quedan grabados. A menudo ocurren en los baños u otras áreas del hogar de ancianos, lejos de las cámaras de seguridad. La mejor manera de estar al tanto de tu ser querido es visitarlo con frecuencia (pero a horas aleatorias) y estar atento a cualquier cambio en su apariencia, salud o comportamiento.
Si un ser querido muestra signos de abuso físico, agresión sexual o negligencia médica —con o sin pruebas en video—, consulta con un abogado especializado en lesiones personales sobre las posibles soluciones legales.


